Wiki de Chihuahua Online
Límites
Estado de la Federación Mexicana comprendido entre los 25°
39' y los 31° 47' de latitud Norte y los 103° 10' y los 109°
05' de longitud Oeste del Meridiano de Greenwich.
Chihuahua limita al Norte, con los Estados de Texas y Nuevo
México de la Unión Americana, separado del primero por el Río
Bravo o Grande y del segundo por una línea que principia en
el punto donde el paralelo 31° 47´ intersecta el mencionado
río; de ahí cien millas al Oeste; 25 al Sur por una línea
meridiana hasta tocar el paralelo 31° 20´ y en seguida todo
éste hasta llegar al Estado de Sonora. Al Este con el Estado
de Coahuila; al Sur con el de Durango; al Sur-Oeste el de
Sinaloa y al Oeste el de Sonora.
Extensión Territorial
Es de 245,612 kilómetros cuadrados, siendo la mayor de las
entidades federativas del país, a pesar de las
desmembraciones que sufrió por los Tratados de Guadalupe
Hidalgo y la Mesilla.
Orografía
La Orografía del Estado se forma por la cordillera de la
Sierra Madre Occidental; por varios sistemas orográficos de
menor importancia y por numerosas serranías y cerros aislados
de los anteriores, situados enmedio de las llanuras y
planicies que forman la Mesa Central y la cordillera de la
Sierra Madre Occidental que penetra de Estados Unidos y
prosigue rumbo al sur.
Los terrenos comprendidos en la primera están formados por
extensas llanuras y desiertos que cuentan numerosas serranías
aisladas intermedias. La altura media es de 1,100 metros al
Este, que va ascendiendo paulatinamente en dirección al
Oeste, alcanzando más de 2,000 metros las llanuras que van a
morir al pie de la Sierra Madre.
El gran maciso montañoso tiene en Chihuahua una longitud
de 600 kilómetros cuadrados, de los cuales corresponden
20,022 a la zona de las barrancas formadas por los ríos que
se internan en los Estados del Occidente, siguiendo dirección
Oeste y Sur-Oeste. La denominación de la Sierra Madre es
general, pero no uniforme pues cada una de las serranías,
cordilleras, cerros y prominencias, tienen su designación
particular en cada uno de los lugares comprendidos dentro de
este sistema geográfico.
Hidrografía
Corresponde a las vertientes del Golfo de México, del Océano
Pacífico y Continental.
A la primera pertenece el río Bravo del Norte que
nos sirve de límite con Estados Unidos y sus afluentes, de
los cuales el Conchos es el más importante, siendo riachuelos
todos los demás.
A la segunda pertenecen los ríos Papigochi y del
Castillo que van a engrosar la corriente del Yaqui; los ríos
de Moris y Agua Caliente que forman el Mayo; los de Chínipas,
Urique, Batopilas y San Ignacio que constituyen la corriente
del Fuerte y el de Pentatlán que forma el río Sinaloa.
Los ríos de la Vertiente Continental son el de Casas
Grandes que desagua en la Laguna de Guzmán; el de Santa María
en la Laguna de su nombre; y el del Carmen en la Laguna de
Patos. Además existen las lagunas de Encinillas, Bustillos,
Mexicanos, Chávez o Babícora, Palomas y otras de menor
importancia que son termino de otras corrientes fluviales.
División Política

La Sierra
En una de las regiones más altas de la sierra, a más de
tres mil metros sobre el nivel del mar, se ubica una gran
planicie rodeada de bosques de pinos y encinos, quebrada por
profundos cañones. Como si fuera un altar de la imponente
naturaleza, nacen aquí varios ríos, que corriendo entre árboles
y rocas, bajan dando tumbos por las montañas.
Los ríos que nacen en Romírachi bajan 100 km. y forman el
Papigochi serpenteando van rumbo a la frontera, luego cambian
su ruta hacia el sur y llegan a Sonora, donde forman el río
Yaqui. También en las cumbres de Romírachi, se origina el río
Conchos, que suave y tranquilo se une más abajo al Bravo,
regalando vida al desierto y alimentando a la presa de La
Boquilla. Por el poniente descienden otros ríos como el Mayo
y el Fuerte, que riegan espléndidamente los estados de Sonora
y Sinaloa. En su alocada carrera estos ríos encuentran un
desfiladero, el Cañon de Cadameña. Se lanzan desde 310 m. de
altura ofreciendo un espectáculo maravilloso. Muy, muy abajo,
se alcanzan a ver los verdes tiernos de los árboles de plátano
iluminados por el sol, conforme uno sube la vista sobre rectas
de roca basáltica la vegetación va oscureciéndose: madroñas,
encinos; y más arriba infinidad de pinos airosos que parecen
buscar el cielo.
A la altura de la cascada de Basaseachi, que al caer
forma alegres arcoiris, hay un mirador; abajo se encuentra con
otros broncos y saltarines ríos, juntos abandonan el estado
para dirigirse a Sonora a formar el río Mayo. Al sur de la
sierra nace el Chínipas, se le une el Septentrión, y juntos
dan un salto mortal en la cascada de Urique, que nace en las
Cumbres del Gato, corre paralelo y en sentido contrario al
Conchos, ambos se hallan separados por las mesetas de Cusárare.
El Urique va aumentando su caudal y corre por la hendidura del
famoso Cañon del Cobre, a dos mil metros de profundidad
donde, en el calor sofocante de la selva, se ocultan los
hombres en recónditos lugares.
En la otra sierra, en la cumbre de Mohinora -una torre con
sombrero nevado-, casi en los límites con Durango, nace el río
Verde que separa con su caudal las dos hileras de montañas.
Este se une después al Urique y juntos riegan Sinaloa. La
riqueza de esta tierra es inmensa: desde truchas y otros
deliciosos peces, hasta aves -como pavos salvajes-, liebres y
venados; especias, hongos gigantes de medio metro de
circunferencia, plantas medicinales. Valles cultivables, minas
aún poco explotadas y madera forman parte también de esa
riqueza.
Felicidad y desgracia para los que nacieron allí,
pues en algunos sitios la explotación hecha por blancos y
mestizos ha sido voraz, mientras que los indígenas -como los
tarahumaras- aún viven como hace un siglo. En los pueblos de
la serranía el visitante encontrará hostales o fonditas de
madera con exquisita comida serrana: cocido de carne, pescados
de agua dulce, frescas verduras y chiles de tierra
El Desierto
Un cielo intensamente azul cubre esta explanada sin límites,
tierra caliente donde todo parece haber sido pintado en ocre.
El sur del estado, pasando Jiménez -llamado antes
Guajoquilla- se convierte ya en zona semidesértica; aquí
todavía crecen álamos; sin embargo, conforme avanza la recta
carretera se entra paulatinamente a la zona desértica. Estos
son los áridos caminos del Bolsón de Mapimí, donde caen
menos de 250 mm de lluvia al año -pareciera mentira que hace
millones de años el desierto fuera un mar-. Con tan poca
lluvia, los habitantes requieren perforar pozos y así crían
algo de ganado en los pastizales que resultan de su incansable
empeño.
Siguiendo esta ruta se llega a Camargo -antes Santa Rosalía-,
a un lado del camino corren las vías por donde pasa el
Ferrocarril Mexicano del Norte. En Camargo está la Presa de
La Boquilla, donde se practica la pesca; también hay
manantiales azufrosos que tienen fama de curar las reumas; la
población tiene calles agradables de ambiente colonial, de
tal manera que el turismo no falta. Porvenir, Ojinaga y San
Carlos, son cuarteles de guardias forestales y punto de
encuentro de los ríos Conchos y Bravo. Aquí cruza una línea
llamada Kansas City -México y Oriente- aunque nunca salió de
Kansas ni llegó a México, conecta con otra y continúa hasta
la Sierra Madre Occidental. En esta región se produce cera,
obtenida de la planta silvestre candelilla. Es zona de
contrastes pues habitan ejidatarios muy pobres junto con dueños
de grandes extensiones ganaderas, que emplean a los primeros
en sus haciendas como vaqueros o caporales. Maclovio Herrera
es un lugar famoso por "los Dorados" de Villa, así
como por sus minas de oro, plata y uranio; aún hoy es común
buscar fortuna como gambusino. Coyame es uno de los pocos
pueblos afortunados, pues recibe agua del río, y llegar a él
es como entrar en un oasis.
Por todas partes se ven macizos de huizache, largoncillo y
chamiso; hay gobernadoras, nopales, órganos y todo tipo de
cactos. A lo lejos, con las ondas de aire caliente parecen
dibujarse los cerros parduzcos. El viento hace danzar al polvo
en espirales gigantescas que suben al cielo -la gente dice que
dentro de éstas se esconde el diablo-, corren grandes bolas
de espinas que por momentos son lo único que se mueve.
Mirando con atención se pueden apreciar liebres, conejos,
gallinitas silvestres y víboras.
Esta especie de parajes lunares se conocen como Sierra
Seca, Sierra de los órganos, Llano de los Gigantes, Llano de
los Caballos Mesteños. En algunos se hallan unas presitas que
permiten desarrollar valles de pasto cañita, donde pasta
ganado. En otros hay que acarrear el agua de muy lejos.
Sólo silencio y calor: casi no se ven personas, de
repente, a la distancia, se divisan los caseríos plomizos
donde habitan los hombres luchones que le sacan a esta reacia
tierra lo que se deja. Cruzan a caballo las grandes
extensiones, y los que pueden llevan alimento a sus animales a
bordo de una troca; transportan el ganado para su venta en
trailers; de lo contrario lo arrean a caballo como lo hacían
antiguamente. En las rancherías que cuentan con pozo cultivan
lo que es su alimento: maíz, chile, tomate verde, papa,
zanahoria, frijol, haba y cebolla. Del desierto aprovechan la
lechuguilla, de la que se extrae fibra para fabricar costales
y reatas. Los zopilotes planean, siempre a la espera de algún
cadáver de animal, por lo cual resultan eficaces limpiadores
de la zona. Todos los días la temperatura pasa a los
extremos: 10 grados bajo cero por las madrugadas, hasta 40
grados a la sombra durante la jornada. Por la noche, mientras
el cielo se tapiza de estrellas, es posible ver venados,
berrendos, pumas y coyotes, que aprovechando lo fresco, bajan
a los aguajes a beber. Dentro de estos desiertos destaca
Samalayuca, el desierto de dunas, médanos de arena con una
superficie de 2000 km2, donde las ondas se mueven como olas de
oro. Al norte, Casas Grandes, donde se produce el mejor sotol
de Chihuahua; y más hacia la frontera, la zona arquelógica
de Paquimé, con su mágica ciudad de adobe.
Los hombres del desierto, con la cara curtida por el sol y
el viento, son serios y hoscos como su tierra; la mujer,
amable, ofrece su mesa al viajero, con mantel a cuadros y
trastos de peltre en los que sirve exquisito cocido de res con
verduras, tortillas y salsa, y dulces de leche con pasas y
miel.
La Llanura
Allá, en un rincón de la Sierra Madre Occidental, donde
las montañas se desvanecen en el amarillo desierto apenas
salpicado por roqueríos y huizaches, se atisba "la punta
de la llanura".
Esta planicie nace en el camino a Parral. Hacia el oriente
se encuentra Valle de Allende, hermoso pueblo rodeado de
huertas de nogales, con el sabor añejo de antiguas casonas en
las que es posible admirar desde sus terrazas los frondosos árboles
cuyas copan sombrean los jardínes. Las casas aún conservan
la romántica fineza del siglo XVIII en sus costumbres y su
comida.
Paralelas a la gran sierra corren otras pequeñas, metidas
en ellas está Balleza, Valle de los Olivos y Valle de
Rosario, pueblos con antiguas misiones franciscanas, dedicadas
a labores del campo. Al otro lado se extiende la amplitud de
la llanura en enormes pastizales para la cría de ganado
caballar. Ya desde aquí es posible ver la Hacienda de Santa
Gertrudis -propiedad del ejército mexicano- , pues es donde
empiezan las grandes haciendas ganaderas. Los ejidatarios
cultivan en las riberas del río San Pedro: Maíz, frijol,
chile y trigo. De igual manera en Cusihuiriachi -que antes fue
minero- se sostiene con tierras temporales. Siguiendo la misma
ruta se llega a Santa Isabel, donde el agua baja desde la
sierra y corre por sus campos. En otros lugares se riega
mediante pozos artesianos, que requieren una gran inversión;
sin embargo, esto se ve retribuido con buenas cosechas. Por la
carretera que va de la capital a Cuauhtémoc se aprecian, como
un bello tapiz de distintas tonalidades, los interminables
plantíos de trigo, avena, sorgo, alfalfa, soya y cacahuate.
Estan tan bien sembrados y cuidados que las milpas semejan una
perfecta formación de soldados verdes con cascos de plumas
doradas. Las huertos de manzanos se antojan infinitos; estos
árboles son delicados y para su cuidado requieren de varios
peones; si ocurre una helada colocan en medio de cada cuatro
un calenton de diesel para mantenerlos a buena temperatura.
Continuamente se desyerban y fumigan, la manzana que cae y se
malluga pierde su calidad de exportación. Con el esfuerzo y
disciplina de los trabajadores del norte se logra una roja y
jugosa cosecha, que bien acomodada en gigantescos trailers,
parte a surtir el país vecino.
En la cuenca de la laguna de Bustillos está acentada la
gran industria celulosa de Chihuahua. Más alto se encuentra
el Parque Nacional de Majalca, con sus bellos bosques que
sirven de reserva natural para renos y venados cola blanca. En
una plataforma superior, más fría que la llanura, se halla
Babícora, región ganadera -fué uno de los más grandes
latifundios del Magnate Norteamericano Hearst- donde se
aprecian en los extremos grandes corrales y se pueden ver
pastando tranquilos, magníficos ejemplares de ganado Herford,
Angus, Brangus, Carablancas y Charolais, que más tarde se
convertirán en excelentes cortes de carnes que harán la
delicia de propios y extraños en otras partes del mundo. Esta
región también es pródiga en riquísimos quesos, entre los
que destaca el menonita.
Más al norte se cultiva algodón de fibra larga, y
siguiendo el cauce del río Santa María se encuentran los
antiguos ejidos Nanijipa y Las Cruces. Ya camino a la frontera
se aprecian otros ricos y productivos pastizales de ganado. En
esta zona destaca también el río Santa Clara, que desemboca
en la Laguna de Patos -en cuyos alrededores se practica la
cacería-, y en Casas Grandes, que agota su decurso en el
desierto. Es en las ferias ganaderas, o en la de la manzana de
Cuahtémoc, donde se puede ver a la gente de Chihuahua,
fuerte, franca y trabajadora; de distintos grupos étnicos y
religiones; se reúnen para ver con orgullo los productos que
con ahínco le han arrancado a su tierra. Allí se come lo típico:
carne inigualable, tortillas de harina, el queso que lleva el
nombre del Estado, y deliciosos dulces.
Colaboradores
ITESM
Sitios de Interés
Instituto
Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey